Género: Acción Desarrollador: Sega Ent. Distribuidor: Sega Ent. Jugadores: 1 Lanzamiento: 1987

En los años 80, la animación japonesa encontró público en todo el mundo, y los estudios empezaron a llevar sus historias y personajes a los videojuegos. Zillion nació como un anime de Tatsunoko Productions, estrenado en 1987. Ese mismo año, Sega lanzó un juego para Master System. Aunque los jugadores no supieran que estaba basado en un anime, el título tenía mucho que ofrecer por sí solo.

Controlas a JJ, miembro de los Caballeros Blancos, que se infiltra en la base subterránea del Imperio Norsa. Tu misión consiste en recuperar cinco disquetes con información confidencial, apagar el ordenador principal de la base y rescatar a tus compañeros capturados, Apple y Champ. El láser Zillion de JJ sirve tanto de arma como de herramienta: úsalo para combatir a los guardias, despejar obstáculos y abrir taquillas.

Tras rescatar a Apple y Champ, puedes alternar entre los tres operativos. JJ es equilibrado, Apple se mueve más rápido y salta más alto, mientras que Champ es más resistente, pero menos ágil. Elegir al personaje adecuado añade un agradable componente estratégico, sobre todo cuando aumentan los peligros en las últimas secciones.

Un laberinto de salas y sistemas de seguridad

El núcleo de Zillion es un enorme laberinto subterráneo de casi 50 salas interconectadas. Los guardias patrullan las instalaciones, y las plataformas móviles, los rayos de seguridad, las barreras electrificadas y las torretas convierten cada ruta en un peligro potencial. En las taquillas encontrarás mejoras, salud, tarjetas de identificación y pistas para manejar los terminales. Introducir los comandos adecuados puede abrir puertas o desactivar sistemas de seguridad, pero normalmente primero hay que despejar las salas de enemigos.

Sin un mapa, es fácil perderse en la distribución, y las zonas posteriores son especialmente traicioneras. Algunas rutas exigen mejores habilidades de salto o armas más potentes, así que los rescates son algo más que un simple objetivo secundario. También puedes reprogramar dispositivos para apagar torretas, láseres y campos eléctricos, lo que añade una estimulante capa de resolución de puzles a la exploración.

Una forma propia de explorar

La exploración de desplazamiento lateral y las mejoras graduales pueden recordar a Metroid, pero Zillion tiene personalidad propia. En lugar de recorrer un planeta en solitario, JJ cumple una misión en una instalación de alta tecnología y, más adelante, se le unen sus compañeros. Las salas vigiladas y los puzles informáticos también evocan Impossible Mission. El resultado es una propuesta de exploración centrada y singular, construida en torno a una única base gigantesca en vez de todo un mundo.

La presentación del juego sigue funcionando muy bien: los gráficos son nítidos, los controles responden con fluidez y la banda sonora es pegadiza. Los objetos ocultos recompensan la exploración minuciosa, y el sistema de cambio de personaje te da más oportunidades de sobrevivir. Sin embargo, su potencial es algo limitado, ya que los compañeros funcionan principalmente como vidas extra en vez de convertirse en personajes más complejos.

Una misión exigente con un final deslucido

El mayor inconveniente es que no hay opción de guardar ni de continuar. Con tantas puertas, objetos y descubrimientos que recordar, para terminar el juego hay que completarlo de una sentada. Una partida exitosa puede llevar un par de horas, así que dibujar un mapa y aprender el trazado mediante partidas de práctica puede marcar una gran diferencia. Los estados de guardado pueden aliviar la dificultad al jugar mediante emulación, pero no alteran la experiencia del cartucho original.

El final tampoco está a la altura de lo que promete la aventura. Tras recoger los discos, comienza una huida contrarreloj en la que te enfrentas a un enorme lagarto mecánico que escupe llamas azules. Es el único jefe del juego, y el encuentro parece desconectado del resto de la aventura. El barón Ricks, líder de Norsa, nunca llega a ser un rival jugable de verdad, lo que hace que el clímax resulte menos satisfactorio de lo que podría haber sido.

A pesar de esos defectos, Zillion es un desafío muy disfrutable. Su atmósfera, sus trampas, sus secretos y su exploración laberíntica recompensan a quienes tienen paciencia, aunque la falta de guardado impide que alcance todo su potencial. Es fácil recomendarlo si estás dispuesto a prepararte, practicar y encontrar el camino a través de la base.

Veredicto: Una aventura memorable de Master System, con ingeniosos rompecabezas y una exploración satisfactoria, lastrada por la exigencia de jugar sin guardar y un encuentro final decepcionante.

Nota: 7 sobre 10

Fuente: Sega-16